domingo, 19 de febrero de 2017

Abelardo Sánchez León y el rastro de caracol

Rodolfo Sánchez Garrafa

Leo “El rastro de caracol”,* poemas escritos por Abelardo Sánchez León entre 1973 y 1975, época en que yo me hacía de lleno el investigador de campo que siempre aspiré ser. Me pregunto ¿Cuántos años tendría por entonces Abelardo? Voy a averiguarlo hoy mismo. Confirmado, nació en 1947, es mi menor en un par de años.


¿Habrá vivido –como dice espantado en este país? O quizá solo se trata de una ficción hilada sobre un personaje de su prosa poética.

Yo he acabado creyendo en el funcionamiento de los versos, por eso he podido seguir el rastro del caracol, aunque no con la oportunidad que hubiese sido de mi gusto. De hecho, si hay algo de lo que dudo no es de la existencia de un dios, sino de la eficacia de los códigos y las leyes, en cuanto preceptiva necesaria para el hombre. Un maestro mío solía decir: –Hecha la ley hecha la trampa. No estaba desencaminado. A las claras, vemos en los dadores de leyes a sujetos esmerados en afinar sus trampas, o mejor, esmerados en afinar las trampas que demandan los usufructuarios de este sistema, que todavía mantiene rasgos esclavistas en pleno siglo XXI.

Como Abelardo, soy escéptico ante la justicia real y la injusticia me parece consustancial al sistema. Tanto así que solo me revela que sus órganos competentes (¿incompetentes?) no mantengan la mínima coherencia en sus fallos: a igual delito igual sanción. La justicia, tal como la conocemos, solo funciona entre pares. Aquí la justicia no es ciega, mira con un ojo, es pirata. Va siempre en contra o en reversa. Se halla en fs. 0.

Pero, me he desviado del motivo que me impulsó a escribir estas líneas. Vuelvo al tema. El rastro de caracol, es una poesía conceptual de una estética esencialmente lógica o ilógica, según se la vea. La idea prevalece sobre las formas, las premisas y tablas de verdad sobre las palabras bellas. Con una sola gran metáfora, la visible huella del caracol precisamente, tortuosa como los tiempos que nos ha tocado vivir. A propósito ¿Cuál es el rastro que dejamos?

* Abelardo Sánchez León: Rastro de caracol. Ediciones de la Clepsidra. Lima 1977.