viernes, 21 de abril de 2017

Poesía con Elsa de la Cruz

Gilberto Muñiz Caparó* 

El Círculo Andino de Cultura se reunió la tarde del miércoles 19 de abril de 2017 para tratar sobre la poética de Elsa de la Cruz Tomás, en particular sobre su poema “Bajo la ducha”. Comparto el comentario que tuve ocasión de formular en presencia de nuestra invitada. 


Bajo la ducha

Mañana
Mañana mis sueños de niño
se llenarán de moho y tierra.
Mi alma
será demolida en un viejo baño
y la única canción que aprendí
en el frío de la ducha
será cantada.
Cantaré la canción mojada
con gotas de agua perfecta.
La soledad y la despedida
sin estar sucias
se lavan.

Elsa de la Cruz (Equipaje, 2017)

Elsa de la Cruz, en su poema “Bajo la ducha”, empieza con una sentencia y anuncia un mañana poblado de avatares y tribulaciones. Sin embargo, grita a pulmón lleno que su vida es la expresión misma de la niñez pletórica de dinamismo y alegría en un presente muy significativo. Como todo buen poeta,  con su espíritu afinado, sabe llegar a los filos del idealismo, hablando, en silencio, de sus sueños, de sus aspiraciones, esperanzas y realizaciones.

Los versos de Elsa, son premonitorios, dice: “Mañana, mis sueños de niño”   -esos sueños que hoy están sumidos en el amor al amor y a la naturaleza, especialmente a la naturaleza humana de ser y saber ser niño-“se llenarán de moho y tierra y mi alma será demolida en un viejo baño”. En el mismo tiempo, con los mismos espacios, con las mismas pausas y silencios, la poeta habla de lo que es su vida en este momento y de lo que puede convertirse en un mañana tal vez distinto. Y entonces, vuelca sus pensamientos de tristeza por lo que puede acontecer en el futuro, cuando le toque encontrarse con la otra cara de la vida a la que ella llama: “El frio de la ducha”, frio que podría ser muy bien la propia muerte o algo que, tal vez, quizá, pueda cambiar el ritmo de su vida.

Alguna vez tuve una historia difícil de narrar...

Elsa de la Cruz, concluye su poema diciendo: “Cantaré la canción mojada con gotas de agua perfecta” (el agua que aplaca la sed, el agua que es vida, el agua que nunca se ensucia aunque este cubierta de barro) y remata en forma magistral afirmando que “la soledad y la despedida”, sin estar ensombrecidas, se lavan. Aquí, podría interpretarse que la poeta aclara que su presente (en el momento que escribe el poema) nunca fue manchado, y acepta que ella volverá a ser lo que fue, aunque está preparada para el cambio, si tiene que producirse cuando llegue el mañana. Es un poema intenso y tierno, reflexivo, corto, abundante en energía y muy bien elaborado. 

* Periodista y escritor. Ha sido distinguido por el Ministerio de Cultura como "Personalidad Meritoria de la Cultura".