miércoles, 19 de julio de 2017

GAMALIEL CHURATA Y SU INNATA VOCACIÓN DE ESCRITOR*

Rodolfo Sánchez Garrafa

La generosidad de José Luis Ayala explica mi presencia en esta mesa. Considero que mi único mérito para esta distinción es, quizá, haber conformado el Comité Peruano del Centenario del Nacimiento de Gamaliel Churata establecido en Lima en noviembre de 1996.

Es seguro que a ninguno de los aquí reunidos nos es ajena la figura del extraordinario escritor Gamaliel Churata, hombre representativo de su tiempo. Digo esto no porque Arturo Pablo Peralta Miranda, el hombre llamado así tras el seudónimo enunciado, sea el ejemplo de lo que fueron todos los que compartieron con él las mismas circunstancias en tanto productos de la historia, sino en cuanto él hizo todo lo que le fue posible hacer para conquistar su libertad y asumir su potencial papel de creador de la historia. Es decir, Gamaliel Churata no ha pasado a la historia, ya estaba como todos nosotros en la historia, pero pocos ejercitamos como lo hizo él la capacidad de trascender a las contingencias, mantenerse en pie, exponer el rostro propio, actuar distinguiendo lo particular de lo general, lo contingente de lo real, lo inhumano de lo humano, lo auténtico de lo inauténtico. Eso es lo que hizo Gamaliel Churata, por eso lo reconocemos como un gran hombre, como un hombre descollante y creador de la historia.

La magnitud de su obra creadora

Por lo escrito hasta ahora sobre Churata y, particularmente, gracias a contribuciones invalorables como el libro que se presenta esta noche: Innata vocación del escritor GAMALIEL CHURATA que tiene como editor al ilustre intelectual José Luis Ayala, sabemos que Churata empezó a escribir desde los años treinta del siglo pasado, siendo autor de El pez de oro, una obra considerada medular del Perú y aún de América, y -en palabras de Ricardo González Vigil- “probablemente la creación literaria más compleja y ambiciosa llevada a cabo por puneño alguno” (Cit. Ayala 2017: 312).

La colosal producción de Churata se extiende a muchos otros trabajos, entre los cuales el volumen que hoy se presenta nos brinda información sobre El pez de oro, libro de libros, que involucra otros como Españoladas, Pueblos de piedra, Mama kuka, Puro andar, Morir de América, pero también nos ilustra sobre textos a los que solo recientemente hemos podido acceder como es el caso de Resurrección de los muertos. Ahora bien, todo este esfuerzo creador configura una anticipación vanguardista, indigenista y filosofante (R.G.V). Es claro que el carácter de tales atributos vino siendo todavía general y apenas indiciario. José Luis Ayala nos ayuda a palpar más de cerca esta obra, al puntualizar que: a) La escritura de Churata sigue una tradición andina distanciada con claridad de la colonial imperante, b) Su vanguardismo conlleva una expresión de creatividad cosmogónica, c) Se inscribe en la corriente de la escritura híbrida, d) Propone una reconceptualización radical del deber ser de la literatura americana y de las estructuras cognitivas de nuestro pensamiento crítico. Cada uno de estos rasgos es tratado con seriedad y convicción por José Luis Ayala; de ahí que, luego de una lectura detenida de su análisis, sea difícil desconocer el carácter amplio, emergente, insólito, de la propuesta magistral de Churata.

El reconocimiento a la estatura intelectual de Churata

Año 2017, la obra de Gamaliel Churata empieza a ser estudiada por importantes críticos y académicos del siglo XXI. Tuvieron que transcurrir sesenta años desde la publicación de El pez de oro (1957) para que pasara a ser leído con avidez por un sector importante de lectores en nuestro medio y en otras latitudes del mundo.


El lenguaje rupturista empleado por Churata, la mezcla de lenguas o hibridismo lingüístico, la estructura divorciada de la linealidad en sus libros y un supuesto carácter onírico, habrían incidido en la limitada difusión de la obra churatiana hasta años recientes.

Esto es justamente, lo que se desprende de una notas compartidas por Eloy Jáuregui, para quien, en sus primeros encuentros, El pez de oro era un constructo polisémico y polifónico que en las postrimerías de los años setenta gozaba de una inexplicable oscuridad y complejidad. Centro de un debate inaugurado en Puno en 1979 por Omar Aramayo en su tesis “El Pez de Oro, la biblia del indigenismo”, a la que siguieron “Historia social e Indigenismo en el Altiplano” de José Tamayo Herrera, y otros trabajos como “Las fronteras de la escritura. Discurso y utopía en Churata” de Miguel Ángel Huamán escrito en 1994.

El conocido crítico literario Ricardo González Vigil escribió en 1983 “en el Perú casi nadie ha escuchado hablar de El pez de oro (¿cuándo será reeditado? ¿quién publicará los numerosos inéditos de Churata, y recopilará los seis mil artículos que dejó dispersos?)”.

Para hacer breve el recuento, responderemos directamente que, sin duda, ha sido José Luis Ayala el protagonista principal en la ardua tarea de editar, difundir e investigar la obra de Gamaliel Churata. No solo ha jugado un papel decisivo en sucesivas reediciones de El pez de oro (1987, 2011), sino que ha promovido la reconstrucción del trayecto vital de Churata hasta convertirse en uno de los mejores conocedores de su biografía; aquí en Innata vocación de escritor están los testimonios que así lo demuestran: La mesa redonda sobre la vida y obra de Gamaliel Churata (1991), la celebración peruana del Centenario del Nacimiento de Churata (1997), la larga jornada por la recuperación de textos inéditos de Churata, su participación en el Simposio Internacional sobre Churata y el desarrollo de las epistemias en la era de la globalización (Pittsburgh, 2016), y ahora, abreviando, la publicación de Innata vocación del escritor Gamaliel Churata (2017) que así como en sus empeños anteriores ha implicado la movilización de muchísimas personas con sus testimonios, rescate epistolar, pesquisa documental, sensibilización institucional y gestión cultural a diversos niveles. José Luis Ayala no solo es un biógrafo de Churata sino que es un difusor informado de su pensamiento. Diría que ha hecho más que contribuir al retorno de Churata desde el fondo del tiempo, ha logrado que el autor de El pez de oro nos transmita la energía vital que conservan sus escritos, un kamay primordial que tanta falta nos hace a los habitantes de akapacha. Ya lo había anticipado Churata, al afirmar que los muertos no solo hablan y viven a través de los vivos, sino en el caso de los escritores ya sean poetas o novelistas, hablan y viven (y fecundan, agrego) en los textos que dejan escritos.

José Luis Ayala, estudioso y difusor del pensamiento de G. Churata

Debo también señalar, sin embargo, que el papel de José Luis Ayala no se ha limitado al de un ayudante de cámara -en el sentido asignado a este rol por el filósofo Karel Kosic-, es decir su propósito no ha sido ni es, según creo, mostrar la imagen de un héroe, el del gran Churata, en sus facetas visibles y sus más humanas dimensiones, privadas éstas de sentido crítico por lo que podríamos considerar un desborde de admiración. No, lo que debemos elogiar en el andar, en el peregrinaje indesmayable de José Luis, es el deseo de motivar y avivar el interés social por un pensamiento con fuerza suficiente como para irrigar los predios de la libertad y la construcción de identidad desde el mundo andino. Fruto de esa encomiable entrega, apoyada por otras mentes y corazones igualmente comprometidos, es perceptible que el reconocimiento a Churata se ha incrementado de manera exponencial y cualitativa, aunque sus lectores todavía no sean lo numerosos que sería deseable.

La universalidad de Churata

¿Cómo es que Churata siendo un pensador muy particular, incluso sui géneris, alcanza universalidad? El concepto de universalidad se aplica a elementos o situaciones conocidas y/o utilizadas mundialmente. Con este adjetivo solemos referirnos también a ideas o creencias que se basan en unas verdades válidas para una mayoría o totalidad social determinada. En consecuencia, es posible que existan y, de hecho, existen ideologías con pretensiones de universalidad que se contradicen entre sí.

Con José Luis Ayala en la presentación de "Innata vocación del escritor
Gamaliel Churata" (Foto: Carlos Portugal Mendoza)

El proyecto estético-ideológico puesto en práctica por Churata ha sido elaborado con ideas fundamentales de la cosmovisión desarrollada por las culturas ancestrales andinas y se alimenta también de saberes esenciales de la cultura occidental. Churata ha pugnado por cuestionar la hegemonía excluyente de la cultura occidental dominante, reclamando con lucidez la validez de un pensamiento originario que responde a la realidad en esta parte del mundo. El aporte de Gamaliel Churata es original, de un lado polisémico y, de otro, total, pues cubre con amplitud todos los espacios de manifestación de la cultura. Churata trata de hacernos entender que podemos ser modernos, sin abandonar la tradición. Su opción por una libertad de conciencia que desde lo telúrico y su valoración antropológica se muestre auténtica (Ayala, ibid: 35), es una apuesta heterodoxa que busca romper un sistema cerrado de pensamiento, a la luz de las conquistas conceptuales de la cultura andina que asume como propia. Es así como podemos explicar también la subversión profética de su legado y su innegable valor para proseguir la construcción de una filosofía que se inicia y culmina en la comunidad.

Para Churata lo andino está vivo, vigente, por lo tanto, en constante cambio y construcción a partir y sobre sus propias bases de pensamiento. Eso explica su decisión de escribir en español andino híbrido, esto es en español americano que contiene palabras, conceptos de orden cosmogónico y metafísico, así como una estructura de pensamiento, que provienen de la cultura andina y los distintos idiomas originarios de los Andes.

La universalidad de Churata, en términos de su presencia en la comunidad académica global, es algo que ya se viene produciendo y sus alcances serán seguramente mayores en los próximos años, pues cautivan su estética, su metafísica e incluso su proyecto social libertario. La universalidad de su pensamiento, considerando el valor que posee para orientar el desenvolvimiento de la sociedad a construir desde los pueblos andinos, si bien relativa, es claramente pertinente a las circunstancias y proceso histórico continental.

Dicho esto, hermanas y hermanos en el seno de los Andes, solo resta agradecer a José Luis Ayala su desprendimiento, que a la vez constituye una afirmación de sí mismo, demostrada muy concretamente en su decisión de ya no ejercer el periodismo cultural para dedicarse por completo a Churata, y seguir trabajando para que se le conozca mejor. Churata ha pasado a ser raíz en el árbol milenario de la cultura andina y José Luis es, hoy por hoy, uno de los mejores frutos de ese árbol viviente, un fruto sazonado, de esos que aseguran el vigoroso futuro de nuestros pueblos.

Felicitaciones y gracias José Luis Ayala. Muchas gracias a todos ustedes.

Lima, 18 de julio de 2017.

Referencias:
Ayala, José Luis (Editor)
2017   Innata vocación del escritor Gamaliel Churata. Pakarina            Ediciones. Lima.
Kosic, Karel
1991   El individuo y la historia. Almagesto, Bs. As.


* Comentario expuesto en la presentación del libro Innata vocación del escritor Gamaliel Churata publicado por José Luis Ayala (Casa Museo José Carlos Mariátegui, Lima).